|
There are no translations available.
Al fin hemos llegado, pasamos la tarjeta de acceso por la ranura y entramos en la oficina. Según avanzamos hacia nuestro despacho saludamos a los compañeros y gastamos bromas sobre el fin de semana. Trabajamos en el departamento de inteligencia artificial (IA) para una importante empresa de videojuegos y hoy es un gran día para nosotros. Tras varios años de duro trabajo, por fin lanzamos al mercado un nuevo título de la saga Soul of Dragon. Recibimos una llamada. Al parecer, los directores nos han convocado a una reunión a todos los departamentos para felicitarnos por nuestro trabajo y para que compartamos con el resto nuestras impresiones. Nos apresuramos a acudir a la sala de reuniones, y nos encontramos con prácticamente todo el mundo sentado alrededor de una gran mesa. Nosotros nos sentamos junto al jefe de diseño y ambientación. Este nos comenta que creen haber alcanzado su objetivo, ya que han creado un entorno perfecto para sumergir al usuario en la historia, gracias a la iluminación y texturas de sus renderizados. Han creado hasta tres entornos diferentes, nevado, lluvioso y soleado. Al otro lado de la mesa se encuentra el equipo de desarrollo del motor gráfico, han conseguido un rendimiento excepcional con un coste de recursos hardware mínimo. Solamente consume dos gigabytes de VRAM. Mas al fondo se encuentran los guionistas, estos han logrado dar una variedad de opciones de diálogo sorprendentes haciendo muy natural la interactuación con el jugador, en algunas conversaciones tenemos hasta tres posibles respuestas. Increíble. Nosotros, hemos conseguido una IA bastante buena, aunque los NPCs se limitan a hacer lo mismo una y otra vez, no son personajes con iniciativas propias o sentimientos, pero claro… lograr esto sería imposible… ¿O no? En este capítulo veremos cómo han evolucionado los videojuegos en el siglo XXII, hasta convertirse en una experiencia casi real…
Pasamos el escáner biométrico y las puertas de nuestra oficina se abren ante nosotros. Trabajamos como jefes del departamento de IA de una gran empresa dedicada al ocio virtual –a principios del siglo XXII todas las plataformas de videojuegos se unieron para crear un dispositivo llamado Realism que nos permite sumergirnos en mundos virtuales creados por diferentes empresas, unas enfocadas al ocio y otras al aprendizaje-. En la oficina todo el mundo permanece frente a sus proyectores holográficos de alta resolución, comprobando los modelados de los NPCs, el renderizado de los entornos y la programación de los comportamientos de los habitantes del sistema. Estamos prácticamente listos para sacar al mercado nuestra última creación: El retorno del príncipe de los dragones. Pero antes de lanzar el producto al mercado es necesario a verificar el nivel de realismo del entorno que han creado nuestros desarrolladores. Para ello activamos el Realism –el dispositivo que se coloca en la cabeza a modo de diadema- configuramos el tiempo de sueño y a continuación iniciamos el sueño. Perdemos completamente la visión de nuestro entorno y dejamos de escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor, se establece una conexión con nuestras neuronas-. Poco a poco comienzan a brotar árboles a nuestro alrededor y bajo nuestros pies aparece un camino de tierra. El sol comienza a brillar con más y más fuerza hasta que debemos apartar la mirada para poder recuperar la visión. Nos encontramos en un camino… en mitad de un bosque. Dirigimos la mirada hacia nosotros mismos y descubrimos que estamos equipados con una armadura resplandeciente y poseemos unos músculos increíbles, una espada, y un escudo. Nos dirigimos corriendo hacia el final del camino y poco a poco comenzamos a vislumbrar algo increíble, el castillo más grande que hayamos visto jamás. Con sus banderas ondeando al viento y los arqueros situados en las torres de vigilancia. De forma inesperada se nos acerca una doncella preguntándonos por nuestro nombre y nuestra procedencia, y tras presentarnos comienza a contarnos que se dirigía al bosque a recolectar flores para llevarlas a castillo… no para de hablar y de mirarnos con una mirada coqueta, imposible de diferenciar de una persona real. La preguntamos que si podemos acompañarla y ella asiente con la cabeza. Tras recolectar flores de todos los colores, nos dirigimos al castillo, que impresiona más a medida que nos aproximamos. Por el camino se fijan en nosotros todas las miradas de la gente de la aldea, como si estuvieran viendo un fantasma.
Una vez en el castillo, la doncella de nombre Arwen nos invita a acompañarla al invernadero, donde plantará de nuevo las flores que hemos recolectado. Por el camino nos habla de su hogar, de sus padres, y de su hermano que murió en la Batalla del nuevo reino cuando ella era solo una niña. Nosotros buscamos encontrar una falta de datos, alguna incoherencia en sus narraciones, algún error de programación en el entorno. La hacemos preguntas complejas, sobre sus sentimientos hacia sus padres pero ella nos responde sin problemas a todo tipo de cuestiones, tal y como ha sido programada por el equipo de desarrollo.
Finalmente la decimos que nos gustaría conocer al dueño del castillo, y ella nos indica el camino gustosa. Nos dice que seguramente se encuentre en la biblioteca puesto que es un apasionado de la lectura. Cuando entramos en la biblioteca, lo primero que nos llama la atención es la iluminación tan lograda gracias a unos increíbles ventanales situados por toda la sala, y un renderizado perfecto. Junto a uno de los ventanales descubrimos a un hombre mayor, que ronda los setenta años y tiene el pelo canoso, la doncella nos dice que se llama Dimuel. Tiene su mirada fija en un libro que sostiene entre sus manos, y permanece sentado en una butaca. Cuando nos aproximamos levanta la mirada y con un gesto de alegría nos dice algo que nos genera cierta incertidumbre “Bienvenido a casa hijo mío, sabía que volvería a verte algún día”. Con las palabras de este hombre descubrimos nuestro rol dentro de este mundo virtual. Tomamos el rol de un caballero que regresa a su hogar después de varios años librando batallas. Dimuel en seguida nos indica nuestro primer objetivo, unos caballeros oscuros están atacando las tierras del norte, es necesario reunir a varios guerreros e ir a defender el territorio. Nos despedimos de Arwen y nos apresuramos a partir en busca de los mejores guerreros del reino para que nos acompañen en nuestra tarea. Nos apresuramos a subir las escaleras de la torre principal del castillo, y en lo más alto nos encontramos con nuestra montura, un enorme Dragón plateado -Skar- que sorprendentemente nos reconoce y se revoluciona durante unos segundos, para finalmente agachar la cabeza de forma sumisa ante nosotros para que le acariciemos. Sencillamente algo increíble. Nos subimos en su lomo, y espada en mano nos disponemos a partir…
Justo acaba de finalizar el tiempo que habíamos configurado en el dispositivo, pero las impresiones recibidas son suficientes para determinar la calidad del entorno. Automáticamente se guarda el estado actual del juego y todo comienza a desvanecerse hasta perder completamente la visibilidad, para después volver a recuperar el control de nuestro cuerpo. Esta es la forma menos traumática, aunque hay varias formas de regresar, unas más agradables que otras. Desde el mundo real, apagando el dispositivo se obtiene el mismo efecto, pero es necesaria la intervención de otra persona. Y desde el mundo virtual, regresaremos automáticamente si nos matan. No nos produce ningún tipo de dolor físico este suceso pero al ser tan realista puede ser impactante. Es la misma sensación que tenemos cuando despertamos de una pesadilla.
Sencillamente un trabajo genial, damos la enhorabuena a todos los desarrolladores del departamento, puesto que los comportamientos de los NPCs son muy realistas. Y activamos nuestros Ojos de ángel para realizar una llamada. Ha llegado la hora de dar nuestra aprobación a la dirección de la empresa, para que den por finalizada la fase de desarrollo del producto. |